Una corrección pequeña puede cambiar el equilibrio de una receta. El medio limón de los fideus es un buen ejemplo: no es un adorno, modifica acidez, líquido y el momento de incorporarlo.
La memoria no basta
Si no guardo la corrección, vuelvo a cocinar con la versión anterior o la explico de forma distinta. Por eso conservo notas aunque parezcan minúsculas. Son parte del historial de la receta y permiten entender por qué hoy está escrita así.
También enlaza con la decisión de pesar ingredientes.
Visited 1 times, 1 visit(s) today
