En Domococina no quiero convertir una cifra de catálogo en una verdad doméstica. Si quiero saber cuánto cuesta realmente preparar una receta, lo que me interesa no es la potencia máxima que anuncia un horno o una vitrocerámica, sino la energía que han consumido durante esa preparación concreta en mi cocina.
Home Assistant me permite acercarme mucho a esa respuesta porque tengo monitorizada la línea eléctrica que comparten la vitrocerámica Teka TB630 y el horno Teka HI435. La clave está en medir bien el principio y el final de cada sesión y, sobre todo, en no pedirle a los datos más información de la que realmente contienen.
La fórmula es sencilla; medir bien la receta no tanto
El cálculo básico del coste energético es muy simple:
energía consumida en kWh × precio variable de la electricidad en €/kWh = coste energético de la preparación.
Lo que no incluyo en este cálculo son costes que existirían igualmente aunque ese día no cocinara, como el término fijo de potencia, el alquiler del contador u otros conceptos fijos de la factura. Lo que quiero medir es cuánto añade esa receta concreta al consumo eléctrico de casa.
El precio de referencia que tengo anotado es de 0,169868 €/kWh, pero antes de publicar costes concretos comprobaré que siga siendo el precio vigente. De esta forma, una futura cifra de coste podrá actualizarse si cambia la tarifa sin tener que modificar la medición energética original.
Qué mide realmente Home Assistant
En mi instalación dispongo de dos datos especialmente útiles de la línea Vitro – Horno:
sensor.medidor_cuadro_general_power_b, que muestra la potencia instantánea en vatios.sensor.medidor_cuadro_general_energy_b, que acumula la energía consumida en kWh.
Para calcular cuánto ha consumido una receta, el segundo dato es el más directo. Si anoto la lectura de energía al empezar y la lectura al terminar, la diferencia entre ambas representa la energía utilizada por esa línea durante el periodo estudiado.
La potencia instantánea sigue siendo muy útil porque me permite ver cuándo entra una resistencia, cómo cicla el horno o cómo cambia el comportamiento de la vitrocerámica, pero mirar un valor puntual de vatios no sirve por sí solo para saber cuánto ha costado toda la cocción.
Qué anotaré cuando mida una receta
Para que el dato tenga sentido necesito delimitar cada preparación. Cuando mida una receta de forma intencionada anotaré, como mínimo:
- hora de inicio de la parte de cocción que quiero medir;
- hora de finalización;
- lectura inicial de
sensor.medidor_cuadro_general_energy_b; - lectura final de esa misma entidad;
- aparatos utilizados;
- si el horno necesitó precalentamiento;
- si horno y vitro funcionaron por separado o simultáneamente;
- cualquier incidencia que pueda alterar la medición.
A partir de ahí, la operación es sencilla: resto la lectura inicial a la final y obtengo los kWh consumidos durante la preparación.
El límite de mi instalación: horno y vitro comparten medición
Hay una limitación importante que no quiero ocultar: actualmente no tengo un medidor independiente para el horno y otro para la vitrocerámica. Los dos aparatos comparten la misma línea monitorizada.
Esto significa que, si durante una prueba funciona únicamente el horno y la vitrocerámica está completamente apagada, puedo atribuir razonablemente el incremento de energía al horno. Y ocurre lo mismo al revés: si el horno está apagado y utilizo solamente la vitro, puedo estudiar el consumo de la placa.
Si horno y vitro funcionan al mismo tiempo, la situación cambia. El sensor seguirá diciéndome correctamente cuánto ha consumido el conjunto de la línea, así que puedo calcular cuánto ha costado energéticamente preparar la receta completa. Lo que no puedo hacer con rigor es repartir después esos kWh entre horno y vitro.
Una cifra total sí; un reparto inventado, no. Si una receta utiliza simultáneamente horno y vitrocerámica, en Albert a la Carta podré indicar el consumo total medido de la línea Vitro – Horno, pero no atribuir una parte concreta a cada aparato mientras no disponga de medición independiente.
Por qué no utilizo los datos históricos que ya tengo como si fueran recetas
Home Assistant ya conserva cambios reales en el contador de energía. En el histórico aparecen, por ejemplo, periodos en los que la línea aumentó aproximadamente 0,19 kWh. El problema es que ese dato aislado no me dice qué estaba cocinando, si estaba funcionando el horno, la vitrocerámica o ambos, ni dónde empezó y terminó exactamente una receta.
Por eso no voy a convertir esos incrementos históricos en supuestos costes de platos que no puedo identificar. Los datos son reales; la atribución a una receta concreta no lo sería.
Cómo aparecerá este dato en las recetas
Cuando tenga una preparación bien medida, la idea es poder añadir a determinadas recetas de Albert a la Carta un pequeño bloque con información real de mi cocina:
- Energía consumida: kWh medidos durante la preparación.
- Coste eléctrico aproximado: calculado con el precio vigente del kWh.
- Duración de la medición.
- Aparatos utilizados: horno, vitrocerámica o ambos.
- Tipo de medición: aparato aislado o consumo total de la línea Vitro – Horno.
No pretendo convertir todas las recetas en un experimento energético. Este dato aparecerá cuando tenga una medición suficientemente clara y aporte información útil.
Un coste pequeño también merece contexto
Una diferencia de unos céntimos entre dos métodos de cocción no significa necesariamente que uno sea mejor. En una receta también cuentan el tiempo, el resultado, la cantidad de comida preparada, la textura y la comodidad.
El objetivo de medir no es cocinar siempre con el método que marque el número más bajo, sino conocer mejor lo que ocurre realmente en mi cocina. A veces un horno puede consumir más en una preparación concreta, pero permitir cocinar varias raciones a la vez. Otras veces una elaboración corta en la vitrocerámica puede resultar mucho más sencilla.
La parte que me interesa de la Domococina
Hasta ahora podía saber cuánto tardaba una receta o a qué nivel tenía la vitrocerámica. Con Home Assistant puedo añadir otra capa: saber cuánta energía ha necesitado realmente.
Cuando empecemos a medir recetas concretas, podremos pasar de frases genéricas como «el horno gasta mucho» a datos de mi propia cocina: esta receta utilizó tantos kWh, durante tanto tiempo y, con la tarifa vigente, costó aproximadamente tanto en electricidad.
Eso es lo que busco con la Domococina: utilizar la tecnología para entender mejor cómo cocino, sin inventar una precisión que mis sensores no pueden dar.
