Ingredientes
Preparación
- Ver paso a paso detallado en la receta.

Esta es mi versión de casa de los Fideus ab salsa (Fideos con salsa), una receta antigua de la cocina catalana del siglo XIX. Mantengo la base de ajo, perejil, piñones, azafrán, especias y piel de limón, pero adaptada a la manera en que la preparamos en casa: los fideos deben quedar melosos, nunca secos, y el zumo de limón solo se añade al final si realmente lo necesita.
El resultado debe quedar meloso, con jugo en el fondo de la cazuela y nunca seco. Los 300 ml de agua de reserva no tienen que utilizarse obligatoriamente: sirven exclusivamente para ajustar la textura durante la cocción.
El limón es especialmente importante en esta receta, pero no porque el plato deba saber a limón. Utilizaremos 4 g de piel de limón amarillo, solo la parte amarilla, y al final probaremos los fideos antes de decidir si necesitan unas gotas de zumo.
Los 20-25 ml de zumo de limón indicados son una cantidad máxima disponible, no una cantidad que haya que añadir entera. En casa normalmente hacen falta solo unas gotas.
Receta de casa de Albert a la Carta.
Antes de encender la vitro deja todos los ingredientes preparados, porque las primeras fases de la receta son rápidas.
Pela los 18 g de ajo y pícalos muy pequeños. Lava y seca bien los 25 g de perejil y pícalo también.
Lava el limón amarillo y sécalo. Con un pelador fino o un cuchillo bien afilado retira 4 g de piel, procurando coger solo la parte amarilla. Evita la parte blanca porque es amarga.
No exprimas todavía el limón. El zumo solo lo necesitaremos al final y únicamente si, después de probar los fideos, consideramos que les falta un poco de frescor.
Mide los 500 g de fideos, los 60 g de piñones crudos, los 0,20 g de azafrán en hebras, los 10 g de sal, los 0,6 g de pimienta negra y los 0,15 g de canela.
Pon los 1600 ml de agua en un cazo y caliéntalos a 7/9.
No hace falta que el agua hierva con fuerza. Lo que necesitamos es tenerla bien caliente para que, cuando la añadamos a la cazuela, no detenga la cocción.
Cuando esté bien caliente, baja la vitro a 2/9 y mantén el cazo tapado para conservar la temperatura.
De esta agua utilizaremos primero aproximadamente 100 ml para la picada y unos 50 ml para enjuagar el mortero. Después completaremos hasta tener 1300 ml de agua total inicial en la cazuela. Los 300 ml restantes quedarán como reserva.
Pon en el mortero los 60 g de piñones crudos, los 0,20 g de azafrán y 1 g de los 10 g de sal.
Máchacalo con paciencia hasta que los piñones queden bien triturados y empiecen a formar una pasta. No hace falta que quede completamente fina, pero no deberían quedar piñones enteros.
Añade aproximadamente 100 ml del agua caliente, poco a poco, mientras remueves con la mano del mortero.
Debes obtener una picada fluida que después puedas verter fácilmente en la cazuela.
Pon los 60 ml de aceite de oliva virgen extra en la cazuela y caliéntalo durante aproximadamente 1 minuto a 5/9, con la cazuela completamente destapada.
Añade los 18 g de ajo picado y baja inmediatamente la vitro a 4/9.
Remueve continuamente durante aproximadamente 30-40 segundos.
El ajo debe ablandarse y perfumar el aceite, pero no debe dorarse. Si empieza a coger color demasiado rápido, baja inmediatamente a 3/9 y continúa removiendo.
Añade los 25 g de perejil picado.
Remueve durante aproximadamente 1 minuto a 4/9, siempre con la cazuela destapada.
El perejil debe perder un poco de volumen y mezclarse bien con el ajo y el aceite, pero no queremos freírlo hasta que quede seco.
Vierte en la cazuela toda la picada de piñones, azafrán y agua.
Añade al mortero aproximadamente 50 ml más de agua caliente, remueve bien para recuperar toda la picada que haya quedado adherida a las paredes y vierte también esa agua en la cazuela.
Remueve durante aproximadamente 1 minuto a 4/9, con la cazuela destapada, para que la picada se integre con el ajo, el perejil y el aceite.
Añade ahora suficiente agua caliente para llegar a los 1300 ml de agua total utilizada hasta este momento, contando también los 100 ml de la picada y los aproximadamente 50 ml utilizados para enjuagar el mortero.
No añadas todavía los 300 ml de agua de reserva.
Incorpora los 9 g de sal restantes.
Sube la vitro a 9/9 y mantén la cazuela completamente destapada hasta que el líquido llegue a un hervor claro.
Cuando el líquido hierva, añade los 500 g de fideos.
Incorpora también los 0,6 g de pimienta negra, los 0,15 g de canela y los 4 g de piel de limón amarillo.
Remueve inmediatamente para que los fideos se separen y no queden pegados entre sí ni al fondo de la cazuela.
Mantén la vitro a 9/9 hasta que, después de añadir los fideos, el líquido vuelva a hervir claramente.
Cuando el líquido haya recuperado el hervor, baja la vitro a 6/9.
Continúa la cocción con la cazuela completamente destapada.
Cuece los fideos durante el tiempo indicado por el fabricante, pero empieza a probarlos aproximadamente 2 minutos antes del final indicado.
Remueve suavemente cada 1-2 minutos, pasando la cuchara también por el fondo de la cazuela para que la picada de piñones no se pegue.
Durante toda la cocción vigila especialmente la cantidad de líquido. Los fideos deben estar rodeados de un caldo espeso y sabroso y tienen que acabar melosos, no secos.
Si ves que el líquido desaparece demasiado rápido pero los fideos todavía están duros, añade primero aproximadamente 100 ml del agua caliente reservada.
Remueve, deja pasar aproximadamente un minuto y vuelve a observar el punto.
Si todavía falta líquido, continúa añadiendo el agua de reserva en cantidades de 50-100 ml cada vez. No añadas automáticamente los 300 ml completos: utiliza únicamente la cantidad que realmente necesite la pasta.
Cuando falten aproximadamente 2 minutos respecto al tiempo indicado por el fabricante, prueba un fideo.
Debe estar prácticamente cocido, pero todavía con una ligera resistencia en el centro.
Continúa probando hasta que llegue al punto que te gusta. No esperes a que el líquido desaparezca por completo: cuando apagues la vitro los fideos todavía seguirán absorbiendo algo de caldo.
Cuando estén cocidos, apaga completamente la vitro.
Con la vitro completamente apagada, localiza y retira los trozos de piel de limón amarillo.
No los dejes durante el reposo porque ya han aportado el aroma que necesitamos.
Este es uno de los pasos más importantes de la receta.
Primero prueba los fideos sin añadir nada de zumo de limón.
Si el sabor ya está equilibrado, no añadas nada. La piel de limón puede haber aportado todo el frescor que necesita el plato.
Solo si notas que le falta un poco de frescor, exprime una pequeña cantidad de zumo del mismo limón amarillo y cuélalo para eliminar pulpa y semillas.
Con la vitro completamente apagada, añade únicamente unas gotas, remueve y vuelve a probar.
Repite este proceso muy gradualmente hasta encontrar el punto correcto.
No viertas directamente los 20-25 ml. Esa es simplemente la cantidad máxima que puedes tener preparada. En casa normalmente añado solo unas gotas.
El resultado final debe tener una sensación ligeramente más fresca, pero no debe tener un sabor dominante a limón.
Cuando el sabor esté a tu gusto, coloca la tapa completamente cerrada.
Deja reposar los fideos durante 2 minutos con la vitro apagada.
Durante este reposo seguirán absorbiendo un poco de líquido y terminarán de integrarse los sabores.
Abre la cazuela después de los 2 minutos de reposo y remueve suavemente.
Los fideos deben seguir quedando melosos y brillantes, con algo de jugo entre ellos.
Si durante el reposo han absorbido demasiado líquido y los ves demasiado secos, añade aproximadamente 50 ml de agua caliente, mezcla suavemente y vuelve a comprobar la textura.
No vuelvas a encender la vitro salvo que sea absolutamente necesario. Normalmente el calor residual es suficiente.
Sirve los fideos en cuanto hayas comprobado el punto final.
Este plato no conviene dejarlo reposar demasiado tiempo, porque los fideos siguen absorbiendo líquido y podrían perder precisamente la textura melosa que buscamos.
Hay dos cosas que marcan esta receta: los fideos no deben quedar secos y el limón no debe dominar.
Conserva siempre el agua de reserva caliente para corregir la textura durante la cocción y, al final, prueba antes de añadir zumo de limón. Si ya está bien, no añadas nada. Si lo necesita, incorpora solo unas gotas cada vez.
Guarda los fideos en la nevera en un recipiente bien cerrado cuando se hayan enfriado lo suficiente para refrigerarlos.
Ten en cuenta que durante el reposo y la conservación seguirán absorbiendo líquido, por lo que al día siguiente estarán más espesos que recién hechos.
Para recalentarlos, ponlos en una cazuela con un poco de agua o caldo suave, empieza a 4/9, con la tapa casi cerrada dejando una pequeña rendija, y remueve con frecuencia.
Cuando estén bien calientes, baja a 2/9. Añade más líquido en pequeñas cantidades si es necesario hasta que vuelvan a quedar melosos. No los recalientes secos porque perderían la textura que buscamos.