Ingredientes
Preparación
- Consulta el paso a paso detallado que aparece debajo de la ficha de la receta.
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Esta es nuestra reconstrucción familiar de los Bolets amb salsa de La Cuynera catalana. La hemos preparado con champiñones blancos grandes, cortados en cuartos, y una salsa abundante y suave de piñones, ajo, perejil, azafrán y yema. No buscamos unos champiñones dorados ni una salsa espesa: el plato debe quedar cremoso, jugoso y con trozos carnosos.
Utiliza champiñones grandes y córtalos en cuartos, no en láminas. Al escaldarlos perderán mucho volumen; es normal y permite que al final conserven una mordida agradable.
Para el escaldado emplearemos 3 litros de agua. De esa misma agua reservaremos 625 ml para preparar y ajustar la salsa: no son 625 ml adicionales. La base utiliza 500 ml y los 125 ml restantes quedan disponibles por si hace falta aligerarla.
La yema se incorpora a temperatura baja y la salsa no debe hervir después. Ese control es lo que permite que quede lisa, brillante y cremosa.
Champiñones tiernos en una salsa suave de piñones, yema, ajo, perejil y azafrán.
Retira únicamente la parte seca o terrosa del pie. Si necesitan agua, pásalos rápidamente bajo el grifo y sécalos enseguida; no los dejes en remojo.
Corta los ejemplares grandes en cuatro. Los más pequeños pueden quedar por la mitad para igualar tamaños. Aunque ahora parezcan trozos grandes, reducirán mucho durante el escaldado.
Pon 3 litros de agua y 3,75 g de sal en una olla amplia. Caliéntala tapada a 9/9. Cuando hierva con fuerza, destapa, añade los champiñones y mantén 9/9 hasta que recupere claramente el hervor.
Baja enseguida a 7/9 y cuenta 2 minutos con la olla destapada. Apaga, escurre y reserva exactamente 625 ml del agua de cocción. Deja los champiñones en el colador 3-4 minutos.
Machaca en el mortero los 62,5 g de piñones, el azafrán y 1,25 g de sal. Primero rompe los piñones con golpes y después trabaja en círculos hasta obtener una pasta bastante fina.
Añade poco a poco 125 ml del agua reservada. Debe quedar una crema líquida, beige y homogénea. Resérvala.
Calienta 28 ml de aceite durante 1 minuto a 5/9. Añade 7,5 g de ajo muy picado, baja a 4/9 y remueve 30 segundos. Debe perfumar sin dorarse.
Incorpora 12,5 g de perejil picado y cocina 45 segundos más, siempre destapado.
Añade unos 500 g de champiñones escaldados y bien escurridos. Saltéalos con suavidad para que pierdan parte de la humedad y se impregnen del sofrito, sin buscar un tostado intenso. Retíralos temporalmente a una fuente.
Repite el proceso con los otros 28 ml de aceite, 7,5 g de ajo, 12,5 g de perejil y los champiñones restantes. Devuelve la primera tanda a la cazuela.
Añade 2,5 g de sal, la pimienta y la nuez moscada. Remueve 30 segundos a 4/9.
Espolvorea los 15 g de harina por toda la superficie y remueve de inmediato. Cocínala durante 1 minuto para quitarle el sabor crudo, sin llegar a tostarla.
Vierte la picada y añade poco a poco otros 375 ml del agua reservada. Ya habremos utilizado 500 ml en total. Cocina unos 3 minutos con un hervor muy suave; si hace falta, sube momentáneamente a 5/9 y vuelve a 4/9 en cuanto aparezcan pequeñas burbujas.
La salsa debe empezar a ligar, pero todavía ha de verse algo más fluida de lo que deseas servir.
Bate ligeramente los 50 g de yema. Retira unos 125 ml de salsa caliente de la cazuela y añádela poco a poco al cuenco sin dejar de remover.
Baja la vitro a 2/9 y devuelve lentamente la mezcla a la cazuela mientras remueves. Cocina 2 minutos sin dejar que hierva. Si aparecen burbujas claras, aparta la cazuela unos segundos.
La salsa debe recubrir los champiñones y volver a cerrarse cuando pases una cuchara por el fondo. Si está demasiado espesa, añade primero 40 ml del agua reservada y, solo si aún lo necesita, otros 20 ml.
Si está demasiado líquida, mantenla 1 minuto a 3/9 removiendo suavemente y vuelve a comprobar. No la reduzcas de forma agresiva.
Prueba la salsa antes de añadir los 2,5 g de sal restantes. Incorpora toda o solo una parte según lo que necesite el plato y vuelve a probar.
Cuando la salsa esté en su punto, apaga la vitro, retira la cazuela del calor residual y tápala. Deja reposar 2 minutos. Destapa, remueve una sola vez con suavidad y sirve.
La salsa debe ser abundante, cremosa y todavía fluida. La yema no puede hervir y los champiñones no deben secarse ni dorarse en exceso. Al inclinar la cazuela, la salsa tiene que moverse entre los trozos y dejar fondo libre en el plato.
Los champiñones quedan tiernos por fuera pero conservan una textura carnosa. El ajo, el perejil, los piñones y el azafrán acompañan sin dominar. Es una salsa delicada, lisa y brillante, no una crema pastosa.
Apaga la vitro, aparta la cazuela y mantenla tapada. Para recuperarla, calienta destapada 2-3 minutos a 2/9, removiendo suavemente y sin permitir que hierva. Si ha espesado, añade 30 ml de agua caliente y después otros 10-20 ml solo si hacen falta.
Cuando pierda el calor fuerte, guarda las sobras en un recipiente limpio y tapado en la nevera. Recalienta únicamente la cantidad necesaria, destapada y a 2/9. Añade pequeñas cantidades de agua caliente para recuperar la textura y evita siempre el hervor, porque la salsa contiene yema.